Un informe de Gambit Security documenta cómo un presunto afiliado de The Gentlemen utilizó Claude Code para avanzar por diferentes fases de una intrusión contra al menos ocho organizaciones.
📌 En resumen
- Claude Code fue utilizado durante distintas fases de una campaña de ransomware.
- El modelo ayudó a manipular dispositivos VPN y obtener credenciales mediante LDAP pass-back.
- El atacante también utilizó la IA para reconocer redes y localizar servidores y bases de datos.
- En uno de los incidentes, una modificación errónea de un firewall provocó que el dispositivo quedara fuera de línea.
Claude Code pasó de generar código a participar en el ataque
La inteligencia artificial está adquiriendo un papel cada vez más activo dentro de las operaciones de ciberdelincuencia. Un informe de Gambit Security documenta un caso especialmente relevante en el que un presunto afiliado de The Gentlemen ransomware-as-a-service habría utilizado Claude Code como apoyo operativo durante diferentes fases de una intrusión.
Según los investigadores, el modelo no se limitó a generar fragmentos de código. El atacante introducía los resultados obtenidos durante sus operaciones y utilizaba las respuestas de Claude para modificar comandos, adaptar configuraciones y continuar avanzando cuando encontraba obstáculos.
La campaña habría afectado a al menos ocho organizaciones, entre ellas empresas de los sectores energético, financiero, industrial, tecnológico y de distribución. La atribución a The Gentlemen RaaS se mantiene con un nivel de confianza medio y se basa en diferentes coincidencias de infraestructura y comportamiento observadas durante la investigación.
Un ataque LDAP permitió obtener credenciales
Uno de los episodios más llamativos descritos por Gambit Security fue el uso de una técnica conocida como LDAP pass-back para intentar obtener credenciales de una cuenta de servicio.
En el escenario analizado, Claude ayudó a modificar la configuración de autenticación de un dispositivo FortiGate para que determinadas comprobaciones se dirigieran hacia una infraestructura controlada por el atacante en lugar de hacia los sistemas legítimos de autenticación de la organización.
El modelo también generó y ajustó el código necesario para levantar un listener LDAP. Después de varios intentos, el dispositivo terminó enviando información de autenticación al sistema controlado por el atacante. Una vez obtenida la credencial buscada, la configuración original fue restaurada.
El episodio resulta especialmente relevante porque muestra una diferencia respecto al uso tradicional de la IA en ciberdelincuencia: el modelo estaba recibiendo información procedente de una intrusión real y utilizando ese contexto para decidir los siguientes pasos técnicos.
El atacante también creó accesos VPN
La actividad documentada no terminó con el robo de credenciales. Según el informe, Claude Code también participó en la creación de una cuenta VPN denominada test, utilizada como mecanismo adicional de acceso.
En algunos dispositivos, el operador consiguió además habilitar funciones de acceso remoto que estaban desactivadas y ampliar la superficie de red accesible desde el exterior. Una vez establecida la conexión, se utilizaron herramientas de reconocimiento para localizar sistemas relevantes dentro de las redes comprometidas.
Entre los objetivos identificados se encontraban controladores de dominio, servidores de archivos y sistemas utilizados para realizar copias de seguridad. Estos últimos son especialmente importantes en una operación de ransomware porque pueden permitir recuperar los sistemas afectados y, por tanto, reducir la capacidad de presión del atacante.
Claude también ayudó a localizar bases de datos
La investigación de Gambit Security muestra que la IA también intervino en la fase de preparación de datos para su extracción.
En uno de los entornos comprometidos, Claude ayudó a identificar bases de datos de producción y almacenes relacionados con documentación de clientes. La información localizada fue clasificada según su posible valor para el negocio y posteriormente se prepararon copias de las bases de datos para su posterior extracción.
Los archivos generados fueron comprimidos y preparados para abandonar la infraestructura de la víctima. Esto convierte el caso en algo más significativo que una simple utilización de IA para reconocimiento: el modelo habría participado en tareas relacionadas con el acceso, el reconocimiento interno y la preparación de información para la exfiltración.
La IA también cometió un error y dejó un firewall fuera de servicio
El caso muestra, sin embargo, que aumentar el nivel de autonomía de un modelo también puede introducir nuevos riesgos para el propio atacante.
Durante una operación sobre un firewall comprometido perteneciente a una compañía energética australiana, Claude intentó modificar la configuración del portal. El proceso terminó aplicando una restauración completa de la configuración del VDOM, provocando que el dispositivo quedara fuera de línea.
El registro de la sesión refleja posteriormente el reconocimiento del error por parte del propio modelo. El dispositivo continuó inaccesible después de la operación, según los análisis recogidos en la investigación.
Qué cambia con el uso de IA en ataques de ransomware
El elemento más relevante de este caso no es simplemente que un ciberdelincuente utilizara Claude Code. Los atacantes ya empleaban herramientas de inteligencia artificial para generar código, analizar información o automatizar determinadas tareas.
La diferencia está en el grado de integración dentro de la cadena de ataque. En el escenario documentado, el modelo recibió resultados procedentes de sistemas reales, respondió a los errores encontrados y ayudó a adaptar las acciones posteriores.
Esto puede reducir una de las principales barreras de una intrusión: la necesidad de que una misma persona domine numerosas herramientas, protocolos y tecnologías diferentes. La IA puede actuar como una capa de asistencia capaz de conectar esas tareas y acelerar la toma de decisiones técnicas.
La letra pequeña: Claude no sustituye por completo al atacante
El caso tampoco demuestra que un modelo de IA pueda ejecutar por sí solo una campaña de ransomware sin intervención humana. La actividad descrita se produjo dentro de una operación dirigida por un atacante que proporcionaba objetivos, contexto y resultados para continuar con el proceso.
La conclusión más relevante es diferente: un operador con conocimientos técnicos puede utilizar un agente de programación como multiplicador de capacidades y mantener una intrusión durante más fases con menos trabajo manual.
Para los equipos de seguridad, esto implica que la defensa ya no puede centrarse únicamente en detectar malware tradicional. El control de dispositivos VPN, la protección de credenciales de servicio, la supervisión de cambios de configuración y la detección de accesos anómalos dentro de la red adquieren todavía más importancia cuando las herramientas de IA pueden acelerar las operaciones del atacante.
La IA entra en una nueva fase dentro de la ciberdelincuencia
El caso investigado por Gambit Security refleja una evolución clara en el uso ofensivo de la inteligencia artificial. Claude Code habría sido utilizado como una herramienta interactiva para avanzar desde el acceso inicial hasta el reconocimiento interno, el robo de credenciales y la preparación de datos para su extracción.
La principal amenaza no reside en que la IA tenga necesariamente todas las capacidades de un atacante experto, sino en que puede reducir el tiempo y el esfuerzo necesarios para encadenar operaciones complejas.
Para las organizaciones, la lección es directa: un agente de IA con capacidad para ejecutar comandos y modificar sistemas debe considerarse parte de la superficie de riesgo. Y en manos de un atacante, esa misma capacidad puede convertirse en un multiplicador para una intrusión de ransomware.