Operación Ibermellow: 29 detenidos por estafas bancarias

La Guardia Civil ha desmantelado una estructura que combinaba smishing, llamadas de falsos empleados bancarios y una extensa red de cuentas para mover el dinero sustraído.

📌 En resumen

  • La operación Ibermellow se salda con 29 detenidos y otras 57 personas investigadas.
  • Las 43 víctimas identificadas en Aragón perdieron en conjunto más de un millón de euros.
  • La infraestructura intervenida podía distribuir más de 100.000 SMS fraudulentos cada hora.
  • Los agentes han recuperado 256.708 euros depositados en cuentas vinculadas con la organización.

La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal acusada de estafar más de un millón de euros a 43 personas de Aragón mediante SMS y llamadas que simulaban proceder de sus bancos.

La actuación, denominada operación Ibermellow, ha terminado con 29 detenidos y otras 57 personas investigadas en diferentes provincias. Se les atribuyen presuntos delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

El entramado disponía de una infraestructura capaz de distribuir más de 100.000 mensajes fraudulentos por hora. Después utilizaba falsos gestores bancarios y una red de cuentas para recibir, mover y retirar el dinero sustraído.

Un SMS sobre un cargo falso iniciaba la estafa

La investigación comenzó en 2025 tras la presentación de numerosas denuncias en Huesca con un patrón similar. Los afectados recibían un mensaje que aparentaba proceder de su banco y que advertía de una supuesta operación de importe elevado.

El SMS incluía un número de teléfono al que presuntamente debían llamar para bloquear el cargo. En otras ocasiones, eran los propios estafadores quienes contactaban después con la víctima haciéndose pasar por empleados de la entidad.

La combinación de mensajes fraudulentos se conoce como smishing, mientras que la suplantación realizada mediante llamadas telefónicas recibe el nombre de vishing. La organización utilizaba ambas técnicas dentro de una misma cadena de engaño.

Durante las llamadas, los falsos gestores aportaban información personal previamente obtenida para resultar más convincentes. También generaban una sensación de urgencia y aseguraban que era necesario actuar inmediatamente para evitar la pérdida del dinero.

Las supuestas instrucciones de seguridad terminaban autorizando transferencias hacia cuentas controladas por la organización. En algunos casos, los afectados también contrataron préstamos personales cuyo importe fue desviado posteriormente.

Las 43 víctimas estaban repartidas por Aragón

El perjuicio económico conjunto supera el millón de euros. Las víctimas identificadas por la Guardia Civil se distribuían entre las tres provincias aragonesas:

  • 25 personas afectadas en Huesca.
  • 11 personas afectadas en Zaragoza.
  • 7 personas afectadas en Teruel.

La falsa alerta bancaria era especialmente efectiva porque situaba a la víctima ante una decisión aparentemente urgente. El objetivo consistía en impedir que comprobara la información por otro canal o contactara directamente con su entidad.

Una red de cuentas dificultaba el seguimiento del dinero

Los fondos obtenidos se transferían entre diferentes cuentas para complicar su localización. Parte del dinero terminaba retirándose en cajeros automáticos de Barcelona, Madrid y Murcia.

El seguimiento de estas operaciones permitió identificar a personas que presuntamente actuaban como mulas económicas. Su función era proporcionar cuentas bancarias, monederos digitales o datos personales para recibir y reenviar el dinero a cambio de una comisión.

La estructura investigada también incluía captadores encargados de reclutar nuevas mulas, personas dedicadas a retirar efectivo y falsos gestores que mantenían las conversaciones telefónicas con los afectados.

En la parte superior se encontraba el responsable del centro desde el que se distribuían los mensajes masivos y se coordinaban las llamadas.

El centro podía enviar 100.000 SMS por hora

La primera fase de la operación incluyó registros en Badalona y Terrassa, en Barcelona; el distrito madrileño de Carabanchel; y Cartagena, en Murcia.

Los agentes localizaron y desmantelaron el centro de llamadas y mensajes. Según la Guardia Civil, los equipos intervenidos permitían enviar más de 100.000 SMS fraudulentos cada hora.

En esta fase fueron detenidos cinco presuntos integrantes de la cúpula de la organización. Durante los registros se intervinieron los siguientes efectos:

  • 57.520 euros en efectivo.
  • 365 tarjetas SIM.
  • 176 tarjetas bancarias.
  • 95 dispositivos para enviar mensajes masivos.
  • 70 teléfonos móviles.
  • Artículos de lujo y documentación relacionada con la investigación.

Recuperados más de 256.000 euros

La segunda fase se concentró en la infraestructura financiera utilizada para recibir y blanquear los fondos. La identificación de las cuentas, los captadores y las personas encargadas de retirar efectivo permitió desarticular esta parte del entramado.

La Guardia Civil ha recuperado 256.708 euros que permanecían depositados en cuentas relacionadas con los investigados. La operación alcanzó 23 provincias españolas y las diligencias fueron remitidas a juzgados de nueve partidos judiciales de Aragón.

La investigación fue desarrollada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial y el Equipo Arroba de Huesca, con la colaboración de unidades especializadas y de seguridad ciudadana de diferentes comandancias.

Cómo reconocer este tipo de estafa bancaria

El Banco de España recuerda que una entidad no solicita por teléfono, SMS o correo electrónico contraseñas completas ni códigos temporales para cancelar una operación. Recibir el mensaje dentro del mismo hilo de SMS del banco tampoco garantiza que sea auténtico, porque el remitente puede ser suplantado.

  • No llames al número incluido en un mensaje sospechoso.
  • No comuniques códigos de verificación ni claves bancarias.
  • Comprueba los movimientos desde la aplicación oficial del banco.
  • Cuelga y llama directamente al número que aparece en la web o en la tarjeta de la entidad.
  • Si ya has realizado una operación, contacta inmediatamente con el banco, guarda las pruebas y presenta una denuncia.

La urgencia es uno de los principales recursos de estas campañas. Detener la conversación y verificar el supuesto cargo por un canal independiente suele ser suficiente para descubrir el engaño.

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