Tesla Cybercab: así funciona el robotaxi sin volante ni pedales

Tesla lleva a las calles un vehículo concebido desde el principio para circular sin conductor humano, mientras su tecnología y su certificación afrontan una prueba decisiva.

📌 En resumen

  • El Cybercab ha comenzado a transportar pasajeros en Austin dentro de un despliegue comercial limitado.
  • El vehículo tiene dos plazas, no incorpora volante ni pedales y utiliza principalmente cámaras e inteligencia artificial para conducir.
  • Tesla había registrado 45 Cybercab en Texas antes del lanzamiento, dentro de una flota autónoma de 420 vehículos registrados en el estado.
  • La NHTSA está auditando la certificación de alrededor de 1.000 Cybercab, sin que esto implique por sí mismo que el regulador haya declarado inseguro el vehículo.

Un robotaxi diseñado para funcionar sin conductor humano

Tesla ha comenzado a transportar pasajeros en Austin con el Cybercab, su vehículo eléctrico diseñado específicamente para operar como robotaxi autónomo. El usuario solicita el viaje mediante la aplicación Tesla Robotaxi, introduce el destino y el automóvil se encarga de realizar el recorrido.

La diferencia más visible frente a un coche convencional está dentro del habitáculo: no hay volante, pedales ni los controles habituales para conducir. El Cybercab fue concebido desde el principio para prescindir de un conductor humano y no simplemente como un automóvil tradicional al que posteriormente se han añadido funciones autónomas.

Tesla presentó el modelo en octubre de 2024 durante el evento We, Robot. Su incorporación al servicio de Austin supone el paso desde aquella presentación a una operación comercial limitada con pasajeros. Antes del lanzamiento, la compañía había registrado 45 unidades del Cybercab en Texas dentro de una flota autónoma de 420 vehículos registrados en el estado.

Cómo funciona el Tesla Cybercab

El Cybercab cuenta con dos plazas, una carrocería compacta y puertas que se elevan al abrirse. Al eliminar el puesto de conducción tradicional, Tesla puede organizar el interior exclusivamente alrededor de los pasajeros.

Para interpretar la carretera, el vehículo utiliza principalmente cámaras combinadas con redes neuronales e inteligencia artificial. Las imágenes captadas alrededor del automóvil permiten al sistema detectar otros vehículos, peatones, señales, carriles y diferentes elementos del tráfico para decidir cómo actuar.

Este planteamiento contrasta con el utilizado por Waymo. Sus robotaxis combinan diferentes tipos de sensores, incluidos cámaras, radar y lidar, para obtener información del entorno.

Elon Musk defiende desde hace años que un sistema de visión suficientemente avanzado puede resolver la conducción autónoma sin depender de sensores como el lidar. Una arquitectura con menos componentes especializados también podría ayudar a Tesla a reducir costes si consigue desplegar el Cybercab a gran escala.

Las pruebas apuntan a cerca de 673 kilómetros de autonomía

Los documentos técnicos presentados por Tesla ante las autoridades estadounidenses indican que el Cybercab pesa aproximadamente 1.412 kilogramos, utiliza tracción delantera y equipa un motor eléctrico de unos 219 caballos.

En las pruebas reglamentarias alcanzó 418,2 millas de autonomía, equivalentes a cerca de 673 kilómetros, dentro de un ciclo combinado no ajustado. La cifra procede de un ensayo de laboratorio y no debe interpretarse directamente como la autonomía oficial de una futura versión comercial.

La eficiencia tiene especial importancia en un robotaxi. Un vehículo destinado a realizar trayectos durante muchas horas necesita reducir tanto el consumo energético como el tiempo que permanece detenido para recargar, dos factores que pueden influir directamente en la rentabilidad de la operación.

El viaje se solicita desde la aplicación Tesla Robotaxi

Tesla comenzó a probar su servicio Robotaxi en Austin en junio de 2025 utilizando unidades adaptadas del Model Y. Posteriormente amplió de forma limitada sus operaciones a otras ciudades de Texas y Florida.

En julio de 2026, la compañía aseguró que su flota había superado las 380.000 millas de conducción sin supervisión, unos 611.000 kilómetros, repartidas entre seis ciudades de dos estados.

Con el Cybercab aparece una diferencia fundamental. El servicio deja de depender exclusivamente de automóviles convencionales operando sin conductor e incorpora un vehículo que directamente carece de controles para que una persona pueda conducirlo desde el interior.

El pasajero utiliza Tesla Robotaxi para solicitar el vehículo, indicar el destino y gestionar determinadas funciones durante el trayecto. El concepto se aproxima al de plataformas de transporte como Uber o Lyft, pero elimina al conductor humano de la operación.

Musk había situado anteriormente el objetivo de precio del Cybercab por debajo de los 30.000 dólares. Esa cantidad no constituye todavía un precio comercial definitivo y Tesla tampoco ha establecido una fecha concreta para su venta a particulares.

La NHTSA audita la certificación del Cybercab

El despliegue llega acompañado de una cuestión regulatoria relevante. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos, la NHTSA, ha abierto una auditoría relacionada con la certificación de alrededor de 1.000 vehículos Cybercab.

El organismo está examinando el procedimiento y los datos utilizados por Tesla para determinar que el vehículo cumple las normas federales de seguridad. Parte de estas reglas fueron diseñadas pensando en automóviles con elementos como volante, pedales y espejos convencionales, componentes que el Cybercab no incorpora de forma permanente.

La auditoría busca aclarar por qué Tesla considera que determinadas normas no resultan aplicables y si la certificación presentada cumple el marco legal estadounidense. Su apertura no significa que la NHTSA haya declarado inseguro el Cybercab ni que haya ordenado detener su operación.

Zoox, propiedad de Amazon, ha seguido una estrategia regulatoria diferente y obtuvo una exención federal temporal que permite desplegar hasta 2.500 vehículos anuales durante dos años. Tesla ha optado por otra interpretación del marco regulatorio para poner en circulación su robotaxi.

Waymo sigue teniendo una ventaja considerable

Tesla entra en un mercado donde Waymo acumula una experiencia operativa mucho mayor. La compañía de Alphabet inició Waymo One en 2018 y abrió los viajes completamente sin conductor al público general en 2020.

A finales de marzo de 2026, Waymo afirmaba haber superado los 220 millones de millas en modo totalmente autónomo, cerca de 354 millones de kilómetros. La diferencia frente a Tesla refleja el reto que supone transformar una tecnología experimental en una red de transporte autónomo de gran escala.

Tesla cuenta, sin embargo, con su capacidad industrial para fabricar vehículos y con una arquitectura sensorial potencialmente más económica. El desafío consiste en demostrar que su combinación de cámaras e inteligencia artificial puede alcanzar de manera sostenida la fiabilidad necesaria para operar sin conductor.

El Cybercab es una pieza clave del futuro de Tesla

El proyecto Robotaxi forma parte de la estrategia de Tesla para ampliar su negocio más allá de la venta tradicional de vehículos eléctricos. La visión planteada por Musk contempla una red formada por automóviles operados por la propia compañía y, eventualmente, vehículos compatibles aportados por sus propietarios para transportar pasajeros.

Un modelo de este tipo permitiría a Tesla participar de forma continuada en los ingresos generados por los trayectos, en lugar de obtener ingresos únicamente cuando vende un automóvil.

Pero convertir esa idea en una red de movilidad a gran escala exige superar varios obstáculos: acumular kilómetros con niveles de seguridad suficientes, conseguir las autorizaciones necesarias, mantener costes operativos competitivos y convencer a los pasajeros para utilizar vehículos sin conductor.

El Cybercab ya ha dado uno de los pasos más importantes al comenzar a transportar pasajeros en Austin dentro de un despliegue comercial limitado. Su comportamiento en tráfico real, la expansión del servicio y el resultado de la auditoría de la NHTSA serán claves para determinar hasta dónde puede llegar la apuesta de Tesla por los robotaxis.

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