Trump anuncia una “AI Force” para impulsar la IA en Estados Unidos

El presidente promete apoyar el crecimiento de la industria estadounidense y nombrar a un nuevo zar de la IA, pero la iniciativa todavía carece de competencias, presupuesto y calendario.

📌 En resumen

  • Donald Trump ha anunciado la futura creación de una estructura denominada “AI Force”.
  • El presidente también nombrará a un nuevo responsable federal de inteligencia artificial.
  • No se sabe si será una agencia, un grupo de trabajo o una unidad coordinadora.
  • Trump rechaza frenar el desarrollo de la IA y sitúa la competencia con China como prioridad.

Donald Trump ha anunciado su intención de crear una “AI Force”, una nueva estructura federal destinada a apoyar y vigilar el desarrollo de la inteligencia artificial en Estados Unidos.

El presidente comunicó la iniciativa mediante una publicación en Truth Social y aseguró que también nombrará próximamente a un nuevo “zar de la IA”. No explicó quién ocupará el puesto, cuándo se producirá el nombramiento ni qué autoridad tendrá.

La expresión “AI Force” tampoco describe por ahora una agencia operativa o una nueva rama de las Fuerzas Armadas. La Casa Blanca no ha detallado su estructura, competencias, miembros, presupuesto ni relación con los organismos federales que ya trabajan en política tecnológica.

Trump compara la AI Force con la Fuerza Espacial

Trump presentó la propuesta comparándola con la creación de la Fuerza Espacial durante su primer mandato. Sin embargo, existe una diferencia sustancial: la Fuerza Espacial nació mediante legislación aprobada por el Congreso, mientras que la AI Force continúa siendo un anuncio sin un marco institucional conocido.

No está claro si la nueva estructura será un organismo independiente, un grupo de trabajo dentro de la Casa Blanca o una unidad encargada de coordinar departamentos existentes.

La Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, el Departamento de Comercio, el Departamento de Defensa y otras agencias ya participan en decisiones relacionadas con modelos avanzados, centros de datos, semiconductores y seguridad nacional.

El anuncio sorprendió incluso a algunos asesores de la Administración, según las informaciones publicadas posteriormente. Esa falta de preparación previa refuerza la idea de que el proyecto se encuentra todavía en una fase política inicial.

Estados Unidos no quiere frenar su industria de IA

Trump aseguró que su Administración no pretende obstaculizar ni ralentizar el crecimiento de la inteligencia artificial. Su intención declarada es ayudar a la industria, acompañar su desarrollo y vigilar los posibles usos dañinos.

El presidente considera que las conductas ilegales relacionadas con la IA pueden abordarse principalmente mediante el sistema civil y penal existente. Este planteamiento apunta hacia una política de regulación limitada, aunque todavía se desconoce si la futura AI Force tendrá alguna capacidad de supervisión.

Trump también calificó la inteligencia artificial como una transformación comparable con la Revolución Industrial o el nacimiento de internet. Según su propia estimación, la tecnología podría llegar a representar hasta un 25 % del producto interior bruto estadounidense.

La cifra no estuvo acompañada de una fuente, una metodología ni un horizonte temporal. Debe interpretarse como una previsión política del presidente y no como una estimación económica independiente.

La competencia con China marca la estrategia

El anuncio sitúa nuevamente a China en el centro de la política tecnológica estadounidense. Trump sostiene que Estados Unidos lidera actualmente el desarrollo de la inteligencia artificial y que debe evitar cualquier medida que permita a su principal competidor reducir la distancia.

Esta rivalidad comprende más elementos que los propios modelos. También incluye el acceso a chips avanzados, la construcción de centros de datos, el suministro energético, la propiedad intelectual y la capacidad de desplegar sistemas de IA en la industria y la Administración.

El reto para la futura AI Force será conciliar esa carrera tecnológica con problemas como los ciberataques, la desinformación, el fraude automatizado, el desplazamiento laboral y los posibles fallos de los modelos más avanzados.

Trump nombrará a un nuevo zar de la IA

Trump ya había nombrado al inversor David Sacks como responsable de inteligencia artificial y criptomonedas al comienzo de su segundo mandato. Sacks terminó su etapa como empleado especial del Gobierno en marzo de 2026 y pasó a copresidir el Consejo de Asesores del Presidente en Ciencia y Tecnología.

El inversor continúa siendo uno de los principales asesores de la Administración en política de IA, pero Trump ha anunciado que elegirá a otra persona para el nuevo puesto. El presidente se limitó a indicar que busca un candidato con un nivel de inteligencia elevado.

Las relaciones económicas de los posibles aspirantes con empresas tecnológicas también pueden condicionar la elección. Un responsable procedente de la industria tendría que gestionar posibles conflictos de intereses derivados de sus inversiones o vínculos empresariales.

La industria reclama más medidas de seguridad

La propuesta aparece en un momento de creciente presión para que Washington establezca controles más claros sobre los sistemas avanzados. Responsables de compañías como Anthropic y OpenAI han defendido evaluaciones, requisitos de seguridad y una mayor supervisión pública.

No todos reclaman exactamente una paralización del desarrollo. Las posiciones abarcan desde auditorías y normas para los modelos más potentes hasta peticiones de ralentizar determinadas capacidades mientras se refuerzan las medidas de control.

Trump se opone a una desaceleración generalizada y considera que una regulación amplia podría perjudicar a las empresas estadounidenses. David Sacks también ha defendido que los desarrolladores asuman la responsabilidad de proteger sus modelos sin crear una estructura regulatoria federal excesiva.

La AI Force continúa siendo una promesa

El anuncio confirma que la inteligencia artificial se está convirtiendo en una prioridad política y económica para la Administración estadounidense. Sin embargo, todavía no permite saber qué hará realmente la AI Force.

Falta conocer si podrá imponer requisitos a las empresas, coordinar respuestas ante incidentes, participar en decisiones de seguridad nacional o limitarse a impulsar inversiones e infraestructuras.

Hasta que la Casa Blanca publique un decreto, una propuesta legislativa o un documento organizativo, la AI Force debe considerarse una iniciativa anunciada por Trump y no una nueva agencia federal plenamente constituida.

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